fanzine Tertuliando (On-line)

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sexta-feira, agosto 31, 2012

Prefacio del libro “Manifestos contra o medo: antologia de uma intervenção cívica”*


[tradução do original português para espanhol por:
 Luís Norberto Lourenço, Beatriz Mayor Serrano y Ana Luísa Esparza Molína] 

            Seguro que no fue por haber sido su profesor, ni por habernos encontrado en repetidas ocasiones desde entonces en museos, además de recibir el honor que el autor consideró al darme el privilegio anticipado de la lectura de esta antología de sus escritos y de juntar algunas palabras introductorias, a la guisa de prefacio.
           No fue igualmente por tener recorridos comunes, ni generacionales (infelizmente para el quincuagenario que sin apercibirme ya soy), ni profesionales (seguimos ambos nuestras vidas, después del proficuo encuentro que tuvimos en la Universidade Lusíada, siendo yo el profesor y Luís Norberto Lourenço el alumno), ni tampoco político-partidarios (ya que, bien vistas las cosas, él despertó para la militancia partidaria cuando yo de ella recién había salido, además, por puertas diferentes). Asimismo, considero saber lo que originó que Luís Norberto me invitara. Es algo casi indecible y que se resume en valores.
           El respeto por la vida y por las ideas, en primer lugar. Cualquier vida y cualesquier idea, aún las ideas contrarias a nuestra forma de ver el Mundo, serán siempre preferibles a la indigencia intelectual. Por eso convergimos en el repudio de aquellos, falangistas o fascistas, que gritaban “¡viva la muerte!” o decían sacar la pistola cuando les hablaban de cultura.
        En segundo lugar, la admiración por la verticalidad, que hace de las personas seres humanos. En el fondo, el arrimo al retrato que ya Sá de Miranda hacia del homem de um só rosto, de um só parecer, de antes quebrar que torcer, aquel que nunca tendrá lugar en la corte, en cualesquiera cortes, pero habrá un día de morir en paz consigo mismo y compensado por, casi sin querer, hacer escuela, quiero decir, dejar alguna buena memoria tras de sí.
            De valores se trata aquí, por tanto. De ser, más de lo que se tiene es de cuánto se trata en las páginas de este libro. Su lectura constituye un grato refrigerio en tiempos de banalidad, de falta de compromiso cívico. En tiempos de abandono de consciencia o de su compra en dinero o especie, en este caso sobre la forma de acciones caritativas, las cuales, por más urgente y sinceras que sean (lo que ni siempre es el caso), están lejos de constituir la repuesta radical que el  Mundo de los Hombres requiere.
            De valores se trata aun en tiempo de indisciplina interior y de arrogancia sobre los otros y sobre el pasado. En este particular y debido a su formación en Historia, Luís Norberto nos da a conocer significativas enseñanzas: Se há lição que a História nos ensina é a da não esquecer as lições do pasado, nos dice a cierto paso, y una vez más queda este arqueólogo/historiador que abajo firma reconfortado en sus idénticas convicciones.
            Existe aún, además de todo lo que queda dicho, una dimensión de los escritos de Luís Norberto Lourenço que constituye un bien inestimable, una casi joya rara: su asumida militancia política inteligente, partidariamente enganchada, pero intelectualmente descomprometida. Nada más equívoco que proclamar principios, y valores, para después no practicarlos o practicarlos sectariamente (el sectarismo ha sido siempre y siempre será sinónimo de estupidez). No es en absoluto el caso del autor, que no duda un segundo en poner la mano en la masa, en “tomar partido”, haciéndolo con la postura del libre-pensador, lo estuvo en el  origen de muchos movimientos de la ciudadanía en siglos pasados, inclusive de aquello que en nuestro País llevó a vivir en res publica  es decir, en República.
            Por eso convergimos, al punto se me dio el honor de hacer el prefacio de ésta obra. El autor es, confesada y orgullosamente, el militante partidario socialista; yo soy el independiente, pero de modo alguno el indiferente, alguien que un día se consideró comunista y militó, con enorme convicción, en el respectivo partido histórico, donde salió un día por divergencias más filosóficas que operacionales, sin nunca dejar todavía de sentir ser esa su familia y que por lo mismo, nunca la cambio por otra.
            Vivimos ambos, pues, la vida por su lado izquierdo, que es el lado del corazón. Defendemos ambos que la historia no terminó y que nuevos mundos, más progresivos, más justos, en el  fondo más humanos, surgirán.
            Y estamos dispuestos ambos a trillar nuevas vías, como abundantemente se documenta en la profusión de las propuestas presentadas en estas páginas, aún ahí con grande identidad de pensamiento, dado que ambos reconocemos que el futuro no será fácil, tal como escribí en uno de mis textos de reflexión sobre las políticas del patrimonio cultural: Não será certamente fácil e cómoda a via para a reformulação do pensamento da esquerda neste domínio (me refería a las políticas de la cultura y del patrimonio cultural). Obligará a negar muchos de las mañanas que cantan, teorías científicas y verdades eternas que nos alimentarán en la juventud, cuando a nuestra vuelta sólo observábamos hambre y represión. Así será, porque el mundo cambió: la represión y el hambre son otras, aunque más sutiles; y nuestros antiguos mañanas, son ya, ayeres. Parecerá aún una vía peligrosa, porque sugiere un camino estrecho, delimitado por el cultivo conservador y pasadista de los grandes monumentos patrios y del otro por el vanguardismo transcultural, contrario a las herencias culturales y defensor de contratos de clase, más que de articulaciones nacionales. Admito que sea estrecho, de facto, este camino, porque la izquierda pasó demasiado tiempo apática y  sólo repitió slogans. Sin embargo, aprender con la experiencia y hacer camino, caminando siempre fueron y serán virtudes con tonalidades de izquierda[1].

*Luís Raposo
(Prefacio de “Manifestos contra o medo: antologia de uma intervenção cívica”)

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[1] “A política de património cultural da esquerda”, in Ideias à Esquerda, nº 2, pp. 48-53. Ed. Campo da Comunicação, Lisboa.

Nota editorial:
Esta publicação, de quatro, realiza-se a pensar na apresentação do livro no próximo dia 4 em Salamanca, ver aqui detalhes.

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